dimarts, 14 d’agost de 2012

En ruta hacia el norte

13.08.2012.

Estoy encantada con el pais y eso que estos últimos días han sido un poco desastre en cuanto al tiempo. Salí el Viernes dirección norte, con el bus Intercity. No está mal viajar con este autobús de una ciudad a otra porque, aunque sí que es cierto que no puedes parar a hacer las fotos que quisieras, suelen hacer paradas cada dos horas, de media aproximadamente, y lo suelen hacer en sitios que tienen algún interés: vistas, cataratas, ...

Las paradas van desde los veinte hasta los cincuenta minutos, que no está mal. Como contrapartida, tardas muchísimo en recorrer los kilómetros que separan un sitio de otro. Los conductores son como guías, llevan micro y te van informando de todo: historia, intereses turísticos de la zona, o curiosidades. Y eso está muy bien.

 
 
 
 

Bueno, como iba diciendo, dejé Queenstown en dirección norte. Como era imposible llegar a Nelson, reservé hasta Franz Josef para pasar allí la noche y seguir ruta al día siguiente. Al llegar al pueblo, sobre las cuatro y media, y una vez hecho el check-in correspondiente, me fuí directa a la oficina de información turística para ver si podía hacer alguna ruta hasta el glaciar antes de que oscureciera. Imposible.

 
 
 

Bueno, no me importó demasiado dado que ya había visto alguno en Noruega y el Perito Moreno, en la Patagonia Argentina (te acuerdas, Esther?), así que hice un sendero pequeñito y volví para el albergue. Compañeros "especiales"?, pues sí, tres compañeras de habitación: una de Holanda, una de Corea, y una de Malasia, que charlaba con una y otra por los codos y que era muy nerviosa (de esas que consiguen traspasarte los nervios). En un momento de la conversación, me dice: "tu eres una gran mujer", y yo: ¿Por qué?, y ella: "porque a tu edad trabajas con el ordenador muy bien" (yo estaba pasando unas fotos con el Ipad). En fin, ya tardábamos!. Le digo, con expresión seria (porque en realidad me hace mucha gracia cuando me hacen uno de estos comentarios -y no es el primero-) : "¿Me estás llamando vieja?" y ella: "no, no, no, pero es que como mi padre no sabe". De entrada le hubiera dado mi opinión sobre su padre, pero, claro, el pobre no tenía ninguna culpa, y como me había pedido que la despertara al día siguiente, le dije: "mañana te despertaré, pero recordaré lo que me has llamado hoy". Y me acosté, esperando que no durmiera con el temor a que la despertara de un tortazo. Jajajaja. Por la mañana al despertarme ella ya estaba en pie... supongo que por si las moscas.

Y de nuevo en ruta, hacia Nelson. El viaje, aunque de 10 horas, no se me hizo nada pesado. El paisaje precioso como siempre. En una de las paradas pudimos disfrutar de unas bonitas vistas del mar de Tasmania y en otra, aprovechando un descuento, yo aproveché para entrar en un Kiwi Center a ver al animalito símbolo nacional.

Llegamos a Nelson tarde y lloviendo. El albergue era muy chulo. Además de todos los servicios, disponía de 2 pianos, ping pong, billar, futbolín, diana,... con lo que me gusta a mi jugar, ahí si que eché a faltar compañía, pero eramos 8 o 9 en todo el albergue. Imaginad lo desangelado que se veía.

 
 

 

En Nelson solo estaba un día más, así que al día siguiente me levanté a las 6:30 para poder ir a comprar un billete a las 7 para el autobús y un barco que salía hacía el Abel Tasman National Park. Llovía mucho y me recomendaron no ir porque con ese tiempo no valía la pena, y como yo pretendía hacer una ruta a pie de 4 horas, me dijeron que no, que de verdad era mejor que no la hiciera. Total, 7:20 de la mañana y todo mi gozo en un pozo. Desayuné y a las 8:30 volví al albergue. Estaba explicándole mis penas a la de recepción y me dice que hay un chico español en el comedor que tiene un coche de alquiler y que se va para el Parque Nacional y la Golden Bay, y que le puedo preguntar si puedo ir con él. Hombre, primero me dió un poco de cosa molestarle, pero, como el que no llora no mama, me fuí a su encuentro. Estaba en uno de los ordenadores. Me acerqué, le pregunté si era español, y me dijo que sí, que se llamaba Juanjo y era de Valencia (!!!). Me preguntó que hacía por ahí y mientras le estaba explicando me suelta : "oye, si quieres te puedes venir conmigo". Y sin tener que pedírselo yo!.

 
 
 
 
 
 

 

En fin, Juanjo era un chico joven, yo le echaba unos 28 años. Ingeniero agrónomo, trabajaba, y trabaja, en la Universidad Politécnica de Valencia como profesor adjunto coordinando un master de arquitectura paisajística... o algo así. Estaba de vacaciones y había dedicado su tiempo en Nueva Zelanda a visitar a una antigua amiga y en los días restantes había alquilado un coche para intentar ver el máximo posible.

Pasamos un día muy agradable y al mediodía yo ya le tenía la suficiente confianza para insultarle porque me había metido por unos caminos por los que había conseguido que quedara completamente mojada de pantalones y zapatos.

Le recordé la poca ropa que yo tenía y que solo llevaba aquellos zapatos, pero él a lo suyo, riendo, pero continuando a la busca de árboles, plantas y similares. Yo le advertí que por si cogía un resfriado mortal ya había apuntado su nombre y apellido para que mi familia pudiera denunciarlo. Apunto aquí su nombre, JUANJO GALÁN, por si pudiera desarrollar la enfermedad en los próximos días. :)

Bueno, lo dicho, el día fue un desastre en cuanto al tiempo. Yo acabé calada y con un frio en el cuerpo importante. Andamos por senderos del Abel Tasman National Park y por el Kahurangi National Park. Un paisaje diferente, también bonito (siendo positivo :) ), pero, claro, ver no vimos mucho. Al final cogimos el coche y ascendimos bastante para poder ver una vista desde un mirador. Os adjunto foto de la vista desde la que, en teoría, podíamos ver la Golden Bay y el Abel Tasman.

 
 

Ah! Por cierto, a un cierto punto Juanjo dijo: "hombre, a los 25 años bueno, pero ahora ...". Entonces ya pensé que había tirado bajo con la edad y le reasigné 31 o 32 años. Luego, más tarde, soltó: "esto me lo dicen a los 32 años y .... " (o algo parecido), y ya tuve que preguntarle: "pero tú ¿cuántos años tienes?" "42". Yo soy mala para asignar edades, kilos, etc, pero es que parecía mucho más joven. Juzgad vosotros mismos. Pero si parezco su madre, por Dios!

 

Llegamos ya a oscuras al albergue y él continúo su viaje.

 
 

Pues eso, otro de esos agradables encuentros que me está brindando este maravilloso viaje.

 

3 comentaris:

  1. jo Amparo doncs el noi x tenir 42 asnys no esta nada mal!!!! ja saps q a mi los maduritos me van je,je

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  2. Amparo , has conocido a Juanjo ???
    Joooo , q casualidad Juanjo el del Politécnico , el fill de Galán ... Bueno pues resulta q no, q creo q no lo conozco pero ya solo ver q te dijo de acompañarle ya le hemos asignado la familia varios puntos...
    Las fotos MUYYYY CHULASSSS y q recuerdos cuando has nombrado lo del Perito Moreno ;cuidado si me haces algún trekking prox. a un glaciar ;-D
    Bueno Amparo sigue disfrutando de tu vuelta al mundo, y te mandamos un BESOTE muy grande la Gene's family...

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  3. Así si!!! Primer espécimen aprovechable del viaje, ya tocaba coño!!!! La verdad es q tengo q conformarme en verlo por el móvil porque desde hace 5 días no tenemos wifi en el pueblo, la cobertura rural que es una pena!!!!!
    Que chulo el país del kiwi, no? Y que tipazo mi prima,da miedo q cuando llegue a Brasil se la queden para hacer de portadora de medallas en los próximos JJOO.
    Que maravilla verte tan bien tata,y que todo siga yendo sobre ruedas.
    Els tiets t envíen molts petons y recordS!!!!
    eresmimejorprimaderiesgo y go, go, go

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