dimecres, 18 d’abril de 2012

Delhi (2)

16.04.2012
Tercer día y con una única preocupación en la cabeza: a dónde voy hoy?


Decido ir a un barrio a 4 paradas de metro de aquí. Voy hasta la parada acompañada como siempre por los "jelou madam" que ya reciben un "no,
thanks" automático por mi parte. Se me ha enganchado un señor, con cara de buena persona, el indio típico oscuro, oscuro y pequeñiiiiito, que me ha hecho un interrogatorio. Yo al principio lo mínimo, pero al final, que caray, voy a ver si lo agoto, le he dado la siguiente conversación (por cierto que aprovecho para confirmar los rumores que circulaban sobre mi persona) : vengo de Barcelona, estoy casada, sin hijos, y mi marido me espera en Japón. Qué os ha parecido? :) . La versión ampliada incluye nombre del marido (Miguel, aunque creo que se me va a olvidar) y profesión (diseñador). Cuestión de supervivencia.

En el metro otra odisea, encontrar la linea, la vía, dejar pasar vagones para evitar tener que ir "cachete con cachete". Al final bien. Esta zona esta más bien a nivel de tiendas, pero no deja de ser un desastre. Me han dicho que si quiero ver otra cara de Delhi, que vaya al distrito comercial y financiero de la ciudad. Cuando vuelva los últimos días me acercaré. Aqui hay casas Benetton, Levis, Adidas, pero eso sí con los mismos chiringos en la calle. Un chavalín me ha intentado "estirar" la coca-cola que llevaba en la bolsa. Se la podía haber dado, pero en ese momento el instinto ha sido pegarle un grito y él salir corriendo, entre risas, con otros dos (una niña y un crio pequeño de no más de 3 años). Bajo nuestro punto de vista, dan lástima. Recuerdan a los de las películas, los pelos sucios y enmarañados, los pantones atados con una cuerda (no me lo invento), descalzos.

En fin, yo al principio iba bastante asustadilla, y las manos no daban abasto para proteger todas mis pertenencias. Ahora ya voy más tranquila, pero es que claro, solo con ver la entrada del hotel. Para haceros una idea, es un callejón estrecho, flanqueado a la entrada por 2 urinarios. O sea, tu entras, y tienes al lado a dos tíos meando a escasa distancia, y un olor! Un olor. Luego está el tema de las instalaciones eléctricas. Yo creo que el Sr. Powerpoint debe pagar un montón de derechos de imagen a la India, porque aquí están todas las fotos: el callejón con el montón de cables enredados y dando luz a todo el mundo. (para salir corriendo ......i jo preocupada pels riscos laborals a Mona!), la moto llevando a 3 adultos y 1 niño, la bici con una carga imposible.......
A lo que no me acostumbro aún, ni creo que lo haga (el que me conoce sabe lo asustadiza que soy) es al tema de los claxons, bocinazos, pitos, etc, por todo, porque giran, porque adelantan, porque te avisan, porque es fiesta........porque les da la gana. Ahí si que me sale la vena más de una vez y me planto a hablar español: JODER! no te metieran el pito por donde yo sé!. Es que me van a provocar un infarto. vas andando, eso si, por el medio de la calle porque no hay otra, y MOOOOOOOCCCC!!!, pero no detrás tuyo, a una distancia, NO!, cuando están al ladito y tu ya piensas que ha llegado tu hora.
He comprado el billete para Agra. Todo es una historia, pero bueno, lo de siempre, vueltas y más vueltas y al final suponiendo que estás pagando más de la cuenta, pero bueno, contenta.
He ido a un "restaurante" que he visto estos días que iban muchos extranjeros (ahora me pregunto si vuelven). Me he pedido 1/2 ración de pollo con arroz, SIN PICANTE, POR FAVOR. Al momento tengo a los dos camareros, por llamarles algo, delante de mi con, calculo yo, unas 3 o 4 raciones de alitas de pollo, y un plato sopero lleno de arroz. Y, eso si, con una salsita en los laterales que suave, suave, no se veía. Le pregunto al que "me ha tomado nota" y este ya ve que me voy a quejar de la salsa, así que le mete la bronca al otro. Total, yo, alli sola, con esos dos que discuten, o lo aparentan, vete tu a saber, decido mediar y digo: " no pasa nada, deja que la pruebe". El camarero que dice OK y me trae una cuchara que imagino que no estaba limpia, poooooorque antes de dármela la coge con los dos deditos pulgar e índice (como cuando Uri Geller -o como se llamara- quería doblar las cucharas) y la frota bien frotadita. En fin, los dos plantados esperando que probara la salsita y yo no tengo narices de decirles nada, así que he abierto la boca, he mirado de separar al máximo mis labios para que solo los dientes entraran en contacto con el metal, y para dentro.. Picaba un montón, pero yo ya solo estaba preocupada por esos deditos frotando "mi" cuchara.
El pollo estaba buenísimo, pero, claro, cómo lo habrán hecho? Habrán seguido escrupulosamente las normas básicas de higiene? La solución mañana.

Curiosidad del día: La manía de los escáneres. Te cachean a cualquier rato. Si vas al metro, si vas al tren, si entras en el banco, si entras a un jardín,...... Lo peor es que a las mujeres las cachea una mujer en un compartimento aparte, con lo que tu mochila está pasando por el escaner de la cinta en otro lado y tu mientras tanto rezando para que cuando salgas aún esté ahí.

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